15 de abril de 2011

UNA PALABRA

Todas las mañanas al despertarme me preguntaba que había soñado esa noche. Nunca supe el motivo de esa costumbre pero lo asumí como un juego al que sólo jugaríamos nosotros.

Siempre me inventaba una historia, unas veces de amor, otras de aventuras pero casi siempre inverosímiles porque lo hacía sobre la marcha. Él, como si un niño fuese, escuchaba atento, haciendo preguntas de vez en cuando para descolocarme o para alargar el momento…por que era eso...nuestro momento.

Era ese pequeño universo creado para dedicarnos tiempo mientras nos desperezabamos, para mirarnos, para descubrirnos el paso del tiempo el uno en el otro, para rozarnos los pies despistados en el relato, para que él me quitase una pestaña rebelde de la mejilla mientras escuchaba ...para estar y no ser sólo ...los dos...

Una vez se hacía el silencio en mi boca él parecía mostrarse satisfecho (aunque su expresión siempre me hizo dudar si no esperaba algo más, si mis sueños se le hacían cortos o le faltaban algo que para él nunca llegaba). Era el momento entonces de levantarse e iniciar el resto del día.

No volvíamos a cruzar miradas...ni palabras...ni roces de pies o manos hasta la mañana siguiente...

-¿Qué has soñado?

Quizá esperaba que respondiese “Contigo”

...nunca me atreví a hacerlo porque la verdad me parecía muy simple, pero está claro que a veces lo simple (una sola palabra) expresa mucho más que todo el esfuerzo mostrado en crear historias para él. Simplemente no lo supe ver en su momento.

Un día ,sin más, se fue en medio de nuestro silencio.................

las pestañas se me acumulan sobre la mejilla...derecha o izquierda, da igual, nadie se molesta en retirarlas...............

y yo sigo soñando con él como desde el primer día.....................

nunca se lo dije.

20 de febrero de 2011

The Black Keys - Tighten Up [OFFICIAL VIDEO]

TE RECUERDO COMO EN UNA FOTO DE ESQUINAS REDONDEADAS

Quizá si intento recordar la primera vez que me enamoré tenga que cambiar mis convencionalismos y el curso natural de las experiencias vividas por la mayoría de la gente medianamente normal y remontarme mucho más allá de lo que yo pensaba.

No, puede que no hubieses sido tú, cuando me hacías llegar por intermediarios cómplices tus cartas en hoja rota de cuaderno, innumerables faltas de ortografía y un exceso de romanticismo infantil que a mis nueve años sabía ya seleccionar (entiende que, en ocasiones despertaba mi ternura un tanto madura y en otras mi hilaridad. Siempre choca ver al chico rebelde de la clase abriendo su corazón).

Y tampoco creo ya que fueses tú, cuando me robaste el que yo creía mi primer beso clandestino donde los haya (la historia de mi vida), detrás de la cortina del salón; mezcla de travesura infantil/preadolescente (¡que no nos pillen!) y excitación adulta.

No, por que los recuerdos son caprichosos y, con tal condición, regresan a una cuando menos se lo espera, con esa imagen granulada y descolorida como fotografía antigua…siempre con la duda de si será engaño de un sueño no soñado o de un recuerdo real.

Y por tanto he recordado ¿o soñado? a quien ha de merecer ser mi primer amor (si eso es de alguna importancia, que sinceramente a mi me la refanfinfla, sólo quiero dar paso a fotos bonitas que vendrán después). Y sí, puede parecer inverosímil tanta precisión en el recuerdo pero sorprendería saber lo que una puede llegar a recordar con incluso tres años y lo fácil que me es olvidar lo que acabo de hacer hace un minuto.

Pues eso, cuatro años, un portal, un niño nuevo (primo de la vecina) y más joven (tres) y un beso en los labios. Nos juramos amor eterno con los ojos….hasta que dos años más tarde llegó el niño que me levantaba las faldas en el recreo y yo le pegaba tortas…nos odiábamos, pero, ¿quién sabe si no era algo más?.







Grace Robertson


Edouard Boubat


1949, Paulette et Anré


Jacques Lowe "The First Love", 1960












Helen Levitt

28 de enero de 2011

13. Sade - Kiss of Life

¡QUE TE DIGO QUE ME.....!

Mientras tu duermes ahí a mi lado...tranquilo... con respiración acompasada, yo mentalmente te digo ("BÉSAME TONTO").

Y lo susurro en bajito por si es que no me oyes, por que reacción no muestras...impasible.

Y mis labios te llaman al tiempo que mis ganas, y los tuyos no responden... (al tiempo que tu consciencia dormida)

Y yo no me desespero...por que espero...y si no espero...LO ROBO.





Ilustraciones "Un ratiño nas berzas, un ratiño nas nubes"

23 de enero de 2011

Ilustraciones "Un ratiño nas berzas, un ratiño nas nubes"

De mis inicios con el lápiz y libretas de colores



Marina Gallardo - Nora

REGRESIÓN (DE NIÑOS Y SUS ASUNTOS)

De nuevo tengo un día de esos de “quiero”, y en mi humilde ambición, quisiera volver a ser niña otra vez.

Quiero volver a pedir un vaso de agua a mi madre cada noche y no beber de él ni media gota, y no por hacer la puñeta aunque ella así lo experimentase, sino por el afán de ver su cara una vez más en el día (claro que a esas horas una arruga incómoda decoraba su entrecejo que yo pensaba entonces que era por encender la luz de mi cuarto de repente y…no, no era por eso).

Quiero volver a eternizar la hora de la comida hasta quedarme en la cocina mis bolas de carne en sendas mejillas y yo, y llevar a cabo mi plan perfectamente urdido de cortar el filete de hígado en trocitos diminutos y lanzarlos con prematura habilidad detrás de la lavadora hasta su completa desintegración, jo! que mezcla de adrenalina y terror a ser cogida in fraganti. Salvo que se le diese a mi madre por hacer limpieza general demasiado pronto, el plan para comidas no aptas para niños era perfecto (entiéndase hígado, chicha en general, espinacas y en mi caso, bocadillo de mortadela).

Quiero volver a andar a hurtadillas por el pasillo la noche de reyes para asegurarme de que mis juguetes son depositados donde deben y una vez comprobado, dormir a pierna suelta sin ser víctima de la ansiedad.

Quiero jugar con mi hermano de nuevo a ese juego de:
-Tonta
-No, tonto tú
-Tú lo eres más y además…
-Pues entonces tú…
(pellizco suave)
-¡Mamaaaaaa!

Y que el recurso más a mano de mis padres para quitarnos de encima sea ponernos mirando contra la pared…¡pero uno al lado del otro! para seguir con la gresca. Y sin embargo el asunto, no sé si mis padres ya lo tenían estudiado de antemano o era una variante arbitral que surgía siempre en nuestro caso, siempre terminaba a risas entre ambos. No sé si adjudicarlo al gotelé de la pared o a las manchas del techo y sus formas sugerentes.

Quiero también que mi madre meta sus manitas frías entre las mangas de aquel chaquetón con el que jugaba a ser robot (¿o es que realmente no me podía ni mover?) y me entresaque las mangas subidas de la camiseta interior, la camisa, el jersey de punto y el mandilón del cole.

Quiero calzar catiuscas cuando todavía no eran artículo de moda sino de utilidad, y chapotear en los charcos. No es que no pueda hacerlo ahora, pero creo que no es de recibo llegada a cierta altura salpicar a propósito al que acompaña tu paso, más rápido o más despacio pero a la par de tus pies y del charco.

Quiero que los sábados vuelvan a ser el día más esperado de la semana. Esperar con impaciencia a que mi padre compruebe como cada sábado el nivel de aceite del coche (esa varita larga que hasta hace poco no sabía que era) y arrancar a hacer vida de sábado. Esto es, ir al Continente a que mis padres hagan la compra durante mucho tiempo y mi hermano y yo esperar en el coche hasta el más infinito de los aburrimientos. ¿Dónde reside entonces lo especial?, que ese día no se cocina y se come rico: pollo asado de Don Pollo, patatas fritas de Matutano y ¡Tang!, y de postre igual un chamburcy de chocolate.

Quiero jugar a la Mariola en la enorme alfombra del salón y patinar por el pasillo. Disfrazarme con las telas de mi abuela modista y ser monstruo o princesa según lo que mi imaginación ordenase; calzarme los tacones de mi madre, robarle las hombreras, ponérmelas de tetas y pintarme a escondidas (creando un monstruo real creedme).

Quiero tener un nudo en el estómago todo lo que dura el domingo por no tener los deberes hechos.

Quiero pelearme y correr detrás de ese niño que me levanta las faldas en cada recreo en vez de jugar al fútbol. Me pone de los nervios y, sin embargo, no dejo de mirarle en clase.

Quiero llevar un pañuelo de tela engurruñado en la manga y un papel pegajoso de chicle Cheiw en el bolsillo. Quiero ser adicta a los Sugus, llevar un calcetín siempre caído, tener los zapatos siempre llenos de barro por andar buscando bichos bola en el parque. Quiero andar colgada de la barra de los columpios sin columpio y ponerme boca abajo (sin miedo a mostrar mis vergüenzas) en los semicírculos de hierro oxidado sobre arena dura de los antiguos parques.

Quiero que me pongan una loncha de jamón cocido en los chichones (o una chuleta si es muy grande el incidente: una frente a caballito de un padre que va derechito hacia una esquina prominente sin querer y esas cosas) y poder comérmela después, una vez reestablecida la calma (la loncha no la chuleta).

Y de tanto querer me quedo sin ideas, pero sí, quiero ser niña otra vez y quizá jugar más de lo que jugué, leer más de lo que leí (La isla del Tesoro y Movy Dick y libros que entonces si no tenían dibujos pues nanay), comer más de lo que comí (¿a que niño no le gustan las tartas? ¿cómo fue posible que naciese con el gen antitartas?) y ya no soñar más de lo que soñé…porque de eso fui y voy sobrada.

Tumblr


Tumblr


Robert Doisneau


Robert Doisneau


Tumblr


Niños jugando a fusilamientos. Agustí Centelles (1937)


Tumblr


Tumblr

18 de enero de 2011

Puppet singing Teddy Bears Picnic

CONEJITO DE PELUCHE

Con motivo de mi nuevo estatus como "Tita" favorita de mi nueva y única sobrina he tomado la decisión de luchar contra muñecos Nenuco, Barbies Malibú, Bratz, Witch y juguetes prefabricados.

Voy a llenar su cuarto de muñecos de trapo con los que espero desarrolle su imaginación (y no me escupa en la cara cuando tenga uso de razón).













Para la elaboración de este conejito artesanal son necesarios:

-Birlarle del armario de tu abuela de entre miles y miles de retales un trozo de peluche con el que seguro te habrá hecho un abrigo en tu niñez.

-Sacrificar un oso de peluche comprado y encontrado por casa para aprovechar el relleno y la tela para orejas y rabo.



-Recortar sin pudor alguno una esquina de tu mantita del sofá para hacer los mofletes (y dejar la manta como si no hubiese pasado nada).

6 de enero de 2011

ELLOS NO ENTIENDEN DE NOSTALGIAS

Mi pequeño homenaje gráfico a quien todavía vive inmerso en el afán de descubrir, a quien no conoce el "echar de menos", el "qué fue de" y el !¿te acuerdas cuando?".

Hoy es su día...dicen...quizá por que la palabra ilusión no se corrompe en ellos como una palabra ñoña y en la mayoría de los casos cargada de escepticismo adulto.